Cómo dejé de creer en la reforma migratoria integral y aprendí a amar la reforma gradual

Este escrito fué originalmente publicado en Ingles, el 14 de diciembre del 2012. Fue traducido en colaboración entre la autora, y organizadores en Tennessee, parte del TN Immigrant and Refugee Rights Coalition (TIRRC). La traducción fue hecha como parte de un esfuerzo para informar a sus miembros de las diversas posturas en el movimiento pro-inmigrante sobre las necesidades de reforma a las leyes migratorias. 

Tania A. Unzueta 

Debo admitir que alguna vez creí en la reforma migratoria amplia (conocida como “comprehensive immigration reform, o CIR por siglas en inglés). Creía en que la reforma prometía reparar un sistema de leyes migratorias, creando un proceso para obtener la ciudadanía para los once o doce millones de inmigrantes indocumentados que actualmente residen en los Estados Unidos (EE.UU.). Creía que este tipo de reforma amplia podría ser una solución a largo plazo para mí, mis padres, y mis amigos que siguen sobreviviendo indocumentados en EE.UU. Sobre todo, creía que era la única solución tangible y alcanzable para conseguir un cambio concreto en nuestras vidas.

Pero hay tres cuestiones críticas que he aprendido acerca de la reforma migratoria amplia o integral que me han hecho creer en el proceso de cambiar las leyes paso a paso, o de manera ‘incremental’ para mejorar la vida de los inmigrantes:

  1. Un proyecto de ley migratoria integral sería difícil de avanzar legislativamente. Hay más que suficientes opiniones sobre qué podría suceder y qué no, cuál sería su efecto en el ‘precipicio fiscal’, la vacilante colaboración potencial entre ambos partidos. Así que, para comenzar, aún si suponemos que hay buena fe por parte del Presidente y los Demócratas, parece improbable que haya colaboración entre los partidos. En segunda, es difícil suponer que hay buena voluntad. El Partido Demócrata ha fracasado en avanzar en la legislatura asuntos sobre los derechos de los inmigrantes, incluyendo en el 2010, cuando con cinco votos demócratas se habría podido cerrar el debate y pasar a votación para aprobar la Ley de Desarrollo, Alivio y Educación para Menores Extranjeros, o ley DREAM. Adicionalmente, no olvidemos que el Presidente Obama acaba de batir (nuevamente) la marca de mayor cantidad de gente deportada bajo su presidencia, ahora que estamos terminando el 2012. Hay diferencias en la atmósfera post-electoral y algunos argumentan que “los votantes han hablado” en favor de una ruta a la ciudadanía para los indocumentados; también los Republicanos están reconsiderando su negatividad hacia la reforma migratoria, pero nada de esto es garantía de que los partidos trabajarán juntos y avanzarán el asunto. Hasta ahora, esta supuesta disposición a tratar el tema de la inmigración sólo ha resultado en que cada uno de los partidos presente y apoye su propia versión de pequeños proyectos de ley, sin acercarse al otro partido para conseguir su colaboración.
  2. Aún si llegaran a colaborar en la aprobación de un proyecto de ley extenso, el asunto de ser una reforma ‘amplia’ o ‘integral’ tiene su lado féo: Los legisladores y los partidarios de la reforma emplean esta palabra porque incluye TANTO una ruta a la legalización COMO sanciones aún más duras contra los inmigrantes indocumentados del futuro (así como para aquellos que no califiquen para cualesquiera que sean los parámetros que se establezcan). Estos incluyen la vigilancia y aplicación de la ley más estrictas en la frontera México-Estados Unidos, y programas de verificación de empleo que “evitan el empleo ilegal y premian a los empleadores y empleados que juegan respetando las reglas” (véanse los Principios de la Camarilla Hispana). Por favor note que ‘integral’ NO significa que la legislación también incluye a nuestros padres o a una parte más ‘integral’ de la comunidad inmigrante. Se trata de la implementación de la ley migratoria y de presentar un proyecto de ley que apacigüe tanto a Republicanos como a Demócratas de todo tipo.
  3. Los proyectos de ley de reforma migratoria integral no resuelven algunos de los problemas más urgentes que padecen las comunidades inmigrantes: Al día de hoy, ninguna de las propuestas ha incluido acabar con la cuota de 400,000 deportaciones anuales que actualmente tiene el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el trato inhumano al que se somete a los inmigrantes indocumentados en los centros de detención, la falta de representación legal de los inmigrantes indocumentados en deportación o detención, la continuación de la colaboración entre el DHS y las autoridades locales a través de programas como Comunidades Seguras (Secure Communities), las leyes locales que hacen difícil e insoportable la vida de los inmigrantes indocumentados o los problemas administrativos que hay en las agencias de inmigración que hacen el sistema inaccesible.

Ésta no es una crítica a quienes apoyan la reforma migratoria integral, ni tampoco el deseo de boicotear de mala fe su esfuerzo. En parte, ésta es una respuesta a quienes equiparan el apoyo de la reforma migratoria integral con ‘tender’ una “red más amplia” que incluye a “nuestro padres, nuestros primos y nuestros abuelitos”, como fue descrita en un artículo reciente del New York Times la decisión de United We Dream (Unidos Soñamos, o UWD) de apoyar legislación integral. La descripción implica que antes, cuando UWD votó para apoyar la ley DREAM en el 2010, debió haber sido porque no queríamos una ruta incluyente a la ciudadanía, sino una exclusiva para los ‘dreamers’, los estudiantes, la gente joven, los trabajadores del campo, etc. Yo estuve ahí para ese voto, ya que la Alianza de Jóvenes Inmigrantes por la Justicia (Immigrant Youth Justice League, o IYJL por siglas en ingles) en aquel entonces era miembro, y recuerdo que se trató de un voto estratégico que tomaba en cuenta votos, contexto político y nuestro conocimiento de las necesidades de nuestras comunidades.

Es insultante suponer que la posición política de los jóvenes indocumentados, de los partidarios de la ley DREAM o de aquellos que apoyan legislación incremental se basa en el egoísmo. Así que éste es mi intento de contar la historia sobre cómo llegué a la decisión de apoyar el enfoque incremental a las políticas y legislación que afectan los derechos de los inmigrantes, como consideración política de lo que es posible legislativamente y de lo en mi opinión que mejor resolvería las necesidades de nuestras comunidades.

Yo empecé a cuestionar la reforma migratoria integral en mi primer viaje a Arizona a principios de la primavera del 2010, justo antes de que la SB 1070 se volviese un tema de discusión nacional. Fui a Phoenix con un grupo de organizadores indocumentados que a estas alturas se identificaban como parte de The Dream is Coming (Viene el Sueño) (muchos de los cuales eran parte de organizaciones fundadoras de la National Immigrant Youth Alliance, Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes), con el plan de organizar la primera desobediencia civil por parte de estudiantes indocumentados como intensificación de la lucha en favor del proyecto de ley de Desarrollo, Alivio y Educación de Menores Extranjeros (Development, Relief, and Education for Alien Minors Act), o Ley DREAM. Cuando llegamos al estado, comenzamos a hablar con las organizaciones locales, en particular con la Arizona DREAM Act Coalition (Coalición de Arizona de la Ley DREAM, o ADAC), el Movimiento de Derechos Humanos Puente, la Organización Tierra y Libertad y la Coalición Repeal. Hablamos sobre estrategia, objetivos políticos, el clima de organización en Arizona, deportaciones, las similitudes y diferencias de la vida de los indocumentados en diversas partes del país.

Una de las primeras lecciones fue que, para comenzar, íbamos a tener que desarrollar estrategias sobre cómo conseguir que nos arrestaran. Recuerdo que yo había imaginado que bastaría con que saliéramos a la calle vistiendo nuestras camisetas de ‘Soy Indocumentado’ para que rápidamente nos identificaran como inmigrantes indocumentados y nos arrestaran. Pienso que las primeras personas a las que les dijimos esto se rieron un poco y nos dijeron que todos se estaban poniendo estas camisetas y que la deportación, el perfilamiento racial y la discriminación son cuestiones mucho más enrevesadas y complejas. Parte de la situación es que la estrategia anti-inmigrante de desgaste (attrition) se trata de hacerle difícil la vida cotidiana a los inmigrantes a través de leyes y políticas que, por ejemplo, bloquean el acceso de los indocumentados a servicios públicos, aumentan el patrullaje policiaco y las redadas en barrios latinos y envían a la patrulla fronteriza a hostigar a los jornaleros. Se nos dijo una y otra vez que la SB 1070 no era la primera ley que tenía como objetivo a los inmigrantes indocumentados; simplemente era la primera en conseguir atención nacional de los medios y las organizaciones no lucrativas.

La acción que estábamos organizando era muy específica en cuanto a lo que estaba pidiendo: aprobar la Ley DREAM como legislación independiente. Esto significaba que queríamos que el Senado y el Congreso avanzaran este proyecto de ley por su propia cuenta, sin anexarlo a otro proyecto de ley. Sabíamos que esto iría en contra del mensaje nacional de coaliciones como Reform Immigration for America (Reforma Migratoria para América, o RIFA), quienes estaban impulsando un proyecto de ley de reforma migratoria integral (el cual no había sido presentado al Senado) que tenía anexos el proyecto de ley DREAM y el proyecto de ley AgJobs. Según entiendo el argumento de ambos lados, las personas que estaban de acuerdo con RIFA creían que el proyecto de ley DREAM era un buen gancho para que se aprobara toda la legislación, dado que incluía a simpáticos estudiantes indocumentados. En su opinión, la aprobación del proyecto de ley DREAM como legislación independiente dañaría la oportunidad de que se aprobara cualquier otra reforma migratoria. Como lo veíamos nosotros, esto parecía una repetición del 2007, cuando los partidarios impulsaron un proyecto integral mientras que a los partidarios del proyecto de ley DREAM se nos dijo que esperáramos hasta el último minuto y, a fin de cuentas, no conseguimos nada. Esta vez, pensamos, podríamos conseguir el proyecto de ley DREAM.

No estaba segura de cómo la gente en Arizona iba a reaccionar a la petición del proyecto de ley DREAM, en particular aquellos que no estaban ya involucrados en esta campaña, como ADAC. En Chicago, mi experiencia había sido que con frecuencia los grupos que se llamaban  ‘de izquierda’ o progresistas (o socialistas) detestan intensamente el proyecto de ley DREAM debido a la opción militar, o a que lo ven como preferencia a los inmigrantes ‘modelo’. He estado en foros donde las personas llaman ‘anti-mexicana’ a esta legislación y argumentan que es una manera de conseguir el ingreso de gente de piel morena al ejército. Debo decir que estos argumentos tienen mérito, en mi opinión en particular referente al ejército. Pero mi perspectiva es que podemos comprometernos a hacer trabajo anti-reclutamiento, pero que la gente aún necesita la ciudadanía; también que el ejército de todos modos se enfocará en reclutar a los de piel morena y de bajos recursos, con o sin legislación que nos de papeles; y que tengo amigos y co-organizadores que quieren estar en el ejército y a quien me gustaría convencer de no ingresar a él mediante argumentos, en vez de que esto les esté prohibido debido a su condición de indocumentados. Así que me preocupaba que nos toparíamos con la misma resistencia en Arizona.

En cambio, me sorprendió lo bien recibido que fue el mensaje del proyecto de ley DREAM. Escuchamos algunos de los mismos argumentos en su contra, pero en general la mayoría de la gente fue receptiva. Los miembros de ADAC organizaron conferencias de prensa y declararon que el proyecto de ley DREAM no debería ser ‘rehén’ de la reforma migratoria integral.  Los de la organización Puente nos dijeron que les emocionaba escuchar que estábamos hablando por nosotros mismos y representándonos a nosotros mismos como personas sin papeles. Voluntarios de No More Deaths (No Más Muertes) en Tucson opinaron que siempre y cuando el proyecto de ley DREAM no incluyera más vigilancia en la frontera, lo apoyarían. Mayor vigilancia significa más muertes en la frontera, nos dijeron.

Un día fuimos a ver los tribunales de la Operación Streamline en Tucson, Arizona, y vimos cómo docenas de inmigrantes indocumentados eran procesados y castigados por buscar una mejor vida. Estos tribunales operan todos los días de la 12:00 a las 3:00 PM y están abiertos al público. Ahí sentado, uno escucha el sonido de las cadenas amarradas a sus tobillos, muñecas y cadera y ve a las personas salir de la sala del tribunal siempre cabizbajas. Recuerdo haberme dado cuenta de que la vida es diferente en la frontera, que el efecto de mayor vigilancia en la frontera es traducido en cuerpos, tanto en los tribunales como en el desierto.

La desobediencia civil se llevó a cabo en Tucson, siendo ésta la primera vez que inmigrantes indocumentados habían sido arrestados como parte de una desobediencia civil. Pienso que éste fue un momento crítico que logró que la discusión sobre el proyecto de ley DREAM avanzara, tanto en la legislatura como en nuestras organizaciones comunitarias. Movilizó a la juventud indocumentada a través del país para que adoptáramos la estrategia emergente de ‘salir de las sombras’ y habláramos por nosotros mismos.

Las desobediencias civiles en el 2010 —la de Tucson y la que siguió en Washington, D.C.—y también fueron parte de una lucha política difícil, atrincherada en las sutilezas de la legislación y la política. Aunque hubo algunas organizaciones de RIFA que dieron su apoyo, en particular en Illinois, hubo otras que acusaron a los partidarios del proyecto de ley DREAM de egoístas, petulantes y políticamente ingenuos. Algunas, activamente bloquearon nuestro acceso a legisladores y encargados de la formulación de políticas. Hubo otros que nos pidieron ‘esperar’ ciertos plazos que continuamente se retrasaban, debido a que pronto habría un proyecto de ley de reforma migratoria integral. Recibí una de estas llamadas en marzo del 2010, en la que un organizador con RIFA pidió que UWD no dijera todavía que la reforma migratoria integral estaba muerta, puesto que podría ser dañino para el movimiento nacional. Terminó la llamada diciendo que, si para el primero de mayo no había un proyecto de ley, teníamos todo el derecho del mundo de avanzar. No hubo un proyecto de ley, y las fechas limites que ponía RIFA para avanzar hacia legislación incremental siguió retrasándose.

Hacia fines del año, el proyecto de ley DREAM había sido aprobado en la cámara de representantes. Luego, el 18 de diciembre de 2010, el proyecto de ley DREAM fracasó en el Senado de los EE.UU. por cinco votos. Como se mencionó antes, se consiguió el voto de la cantidad necesaria de Republicanos; donde fracasamos fue en conseguir 5 votos Demócratas, incluyendo el de Kay Hagan de Carolina del Norte, Mark Pryor de Arkansas, Max Bacus y Jon Tester de Montana, y Ben Nelson de Nebraska. Yo sé que fueron múltiples las razones por las que el proyecto de ley fracasó. Sin embargo, con frecuencia me he preguntado si el resultado hubiera sido diferente si los millones de dólares que se invirtieron en la reforma migratoria integral se hubieran destinado a conseguir que contaríamos con esos últimos cinco votos.

Y así es como he llegado a cuestionar no sólo si la reforma migratoria integral es posible políticamente, sino también si es la mejor opción para nuestras comunidades.

Mi vida, trabajo y organización en la comunidad inmigrante después de esta experiencia en el 2010 me han continuado mostrando que los problemas a los que se enfrenta la gente indocumentada van más allá de los asuntos que se podrían resolver con una legislación ‘integral’ general. Los indocumentados continúan siendo deportados y arrancados de sus familias, estableciéndose en el 2012 una nueva marca, de 409,849 personas deportadas. No hay día que pase sin firmar una petición en contra de la deportación de alguien, y la reforma migratoria integral no propone nada sobre las deportaciones. Mientras viajaba con la Jornada por la Justicia, Sin Pales y Sin Miedo, escuchamos que alguaciles de Carolina del Norte estaban estableciendo puestos de control cerca de guarderías y granjas frecuentadas por inmigrantes latinos, y que el Departamento de Inmigración y Aduanas (Immigration and Customs Enforcement, ICE) estaba colaborando con estos alguaciles para poner a la gente en proceso de deportación. El legado de los programas de Comunidades Seguras (Secure Communities) en estas ciudades y pueblos a través de EE.UU. han aumentado el miedo, la criminalización, el uso del perfil racial y las deportaciones. Y continúa habiendo denuncias de las condiciones bajo las que se encuentran los detenidos en los centros de detención a través del país, incluyendo aquí en Illinois, donde el Centro de Detención Tri-County fue nombrado uno de los diez peores del país. Por último, apenas la semana pasada hubo una redada en una esquina donde se reúnen jornaleros aquí en Chicago.

Las propuestas de reforma migratoria integral incluyen un camino a la ciudadanía para un grupo de personas, pero no propone nada sobre el numero anual de deportaciones, la colaboración entre alguaciles y policías que usan prácticas racistas y agentes federales de inmigración, el abuso de las personas en los centros de detención, o redadas a personas que trabajan sin documentos.

Yo sé que hay gente que cree firmemente que este año podría ocurrir la reforma migratoria integral. Sé que, la mayoría de las veces, estas personas piensan de todo corazón que ésta es la mejor manera de mejorar la vida de nuestras comunidades inmigrantes, su propia vida, y la vida de sus familias. A veces, como los hay en todas partes del mundo de las organizaciones no gubernamentales, hay aquellos que quieren explotarnos para sus propios fines y poder. También estoy consciente de que las razones que los Republicanos y Demócratas anti-inmigrantes critican de la reforma migratoria integral, son irónicamente, las partes de ella que a mí me gustan: unidad familiar, ruta a la ciudadanía. Y entiendo que, para poder ganar y conseguir apoyo, tenemos que hacer concesiones y que, si yo escribiese mi legislación migratoria ideal, tendría poca, poquita, poquísima probabilidad de salir viva de cualquier comité.

Mi argumento no es que no debemos luchar por lo que consideremos mejor para nuestras comunidades, o que no debemos hacer concesiones. Lo que busco es que entendamos que significan estas concesiones para las personas que no caben dentro de ellas, y que busquemos soluciones tangibles para nuestras comunidades migrantes a largo plazo fuera de las convenciones limitantes de la reforma migratoria integral:

  • Considérese, por ejemplo, la posición de la National Immigrant Youth Alliance (de la que IYJL fue miembro fundador hasta octubre del 2012), que declara que “no nos limitaremos a un solo proyecto de ley o una sola solución” y que hace un llamado por proyectos de ley y legislación “que ayude a nuestras comunidades a nivel federal y estatal”, como AgJobs y el proyecto de ley DREAM. También enumeran una serie de reformas al sistema migratorio, tribunales, centros de detención, políticas de detención y leyes que podrían hoy mismo mejorar la vida de los inmigrantes indocumentados (aquí se puede encontrar la lista completa de recomendaciones de NIYA).
  • La Red Nacional de Jornaleros y ornaleras, (National Day Laborer Organizing Network, o NDLON) también ha publicado una lista de seis pasos que el Presidente podría tomar en cuanto a inmigración, incluyendo reevaluar la cuota de deportaciones, detener el programa Comunidades Seguras y traer ante la justicia al Alguacil Joe Arpaio por sus acciones en contra de las comunidades de inmigrantes.
  • En un artículo en la revista capitolina The Hill intitulado “Lo que le está faltando a quienes buscan la reforma migratoria”, Mark Dow hace un llamado para que el gobierno “Termine la detención obligatoria. Designe abogados para los inmigrantes detenidos. Responsabilice a la Oficina de Asuntos Públicos por la desinformación”. El critica la expansión de las categorías para detención y deportación obligatoria creadas a través de una combinación de la Ley de Antiterrorismo y Pena de Muerte Eficaz (Antiterrorism and Effective Death Penalty Act, o AEDPA) y la Ley de Reforma de Inmigración Ilegal y Responsabilidad del Inmigrante (Illegal Immigration Reform and Immigrant Responsibility Act, o IIAIRA) a mediados de la década de 1990 y sostiene que estas pasadas reformas que han causado severas consecuencias a los inmigrantes también deben cambiar. [Noten también que IIAIRA es también la ley conocida como la última amnistía, o reforma integral]
  • Aún la Administración Obama ha considerado alternativas. Un memorando del 2010 filtrado al público proveniente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) llamado “Alternativas administrativas a la reforma migratoria integral” lista diecisiete alternativas a la reforma migratoria integral, incluyendo ajustar el estatus migratorio por violencia doméstica, tráfico de personas y de sobrevivientes de crimen y de menores en hogar de acogida, así como otras políticas que ya han sido implementadas, tales como el “aumento del uso de la acción diferida” para individuos que califican para la ley DREAM. A pesar de las altas cifras de deportación, la administración ha llevado a cabo otros pequeños cambios, incluyendo el memorando sobre discreción procesal y las recién publicadas guías sobre retenciones de ICE bajo Comunidades Seguras.
  • En conversaciones con otros organizadores y activistas, también he escuchado sobre la necesidad de volver a poner en práctica la suspensión de deportación (la cual contempla penuria para uno mismo, no sólo para ciudadanos de los EE.UU., en casos de deportación, y terminó con los cambios de ley en 1996), una expansión de la acción diferida para mayores de 32 años o padres de beneficiarios jóvenes de acción diferida, volver a poner en práctica el ajuste de estatus a través de la sección 245(i) o simplemente actualizar el registro de inmigración, el cual actualmente permite el ajuste de estatus para gente que puede establecer una presencia continua en los EE.UU. desde 1972. (Quiero dar crédito a Mony Ruiz-Velazco del Centro Nacional de Justicia para los Inmigrantes, por esta parte de la conversación). Una actualización del registro de inmigrantes al año 2012—aunque más probablemente al 2000 o antes—permitiría que una cantidad significativa de personas pudiera actualizar su estatus.

Espero que algún día habrá una ruta a la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados, incluyéndome a mí y a mis padres, y a mis tíos y abuelitas, y continuaré cabildeando y organizando para que esto suceda. También trabajaré para hacer posibles otros cambios a la ley y políticas migratorias, y para apoyar a las comunidades de inmigrantes indocumentados para que se defiendan ellas mismas. Y firmaré cada petición en contra de los casos individuales de personas en deportación. Y cuando haya un proyecto de ley de reforma migratoria integral a considerar cada uno de nosotros decidirá cuál es nuestra posición, qué creemos que es lo mejor, qué tanto estamos dispuestos a conceder y a quiénes estamos dispuestos a dejar fuera.

Que aquellos afectados directamente por la legislación estén a la cabeza de la discusión—y que escuchemos las voces de los inmigrantes indocumentados de todas partes, especialmente de aquellos a los que se está dejando fuera. Recordemos que cualquier cosa que pueda ser aprobada por una cámara de representantes Republicana y un senado Demócrata va a incluir concesiones. Sea la reforma migratoria integral, la DREAM, AgJobs, todos dejan fuera a personas de nuestra comunidad. Y que no nos confundan o atraigan esos políticos con cuentas de vidrio que prometen todo, en particular en época de elecciones. Por último, recordemos que nuestros derechos no son determinados exclusivamente por la legislación, que no podemos depender del gobierno para cambiar nuestras vidas. A fin de cuentas, las políticas y las leyes sólo son herramientas que pueden usar nuestras comunidades, pero siempre tendrán sus limitaciones. Continuaremos creando maneras alternativas de luchar contra las deportaciones, de trabajar, de viajar, de organizarnos, de vivir.

Ojalá nos escuchemos, entendamos y amemos los unos a los otros en esta discusión por venir sobre la reforma migratoria en el 2013.

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P.D. No soy una ‘nueva Americana’, ni ‘Americana aspirante’, no soy una ‘soñadora;’ soy indocumentada, no tengo miedo y no pido perdón.

 

Tania Unzueta es co-fundadora y organizadora de la Alianza de Jóvenes Inmigrantes por La Justicia (Immigrant Youth Justice League). Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente las suyas. Síguela en twitter en @_latania y en instagram como @ilehlainat

 

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